Yolanda, no te olvidamos

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En primer lugar, hacer constar que el asesinato terrorista de Yolanda, en Febrero de 1980, fue una constatación más de la permisividad, cuando no complicidad, de las instituciones democráticas con las fuerzas de extrema derecha que, después de 1978, persistían en la abierta oposición y desestabilización del régimen instaurado por la constitución .

Primero, en el proceso penal, cuando el Tribunal no solo no condenó a los responsables del crimen como terroristas sino que la norma penal fue aplicada de forma favorable a las organizaciones de signo fascista, como era la banda armada Grupo 41 – perteneciente a Fuerza Nueva- al que pertenecían los autores y, particularmente, el autor material de la muerte, el asesino Emilio Hellín. Por ello, no fueron condenados por el delito de asociación ilícita.

Posteriormente, hubo la posibilidad de reparar esa tremenda injusticia. Lo fue durante la tramitación parlamentaria de la Ley 29/2011, de 22 de Septiembre, de Reconocimiento y Protección Integral de las Víctimas del Terrorismo.

Varios Grupos Parlamentarios presentaron Enmiendas encaminadas a incluir en dicha Ley a las victimas, como Yolanda, de organizaciones terroristas de origen franquista, máxime cuando el plazo establecido en dicha Ley para reconocer derechos y prestaciones a las víctimas de dichas organizaciones era a partir del 1 de Enero de 1960.Se pretendía que “los valores de Memoria, Dignidad, Justicia y Verdad” que según el Art. 2 inspiraban dicha Ley, permitieran también la inclusión en dicha Ley de víctimas, como Yolanda, tan maltratadas desde la instauración de la democracia o, como dijo Reyes Mate, tan “invisibilizadas”[1].Pero no fue posible, por la cerrada oposición del PSOE y PP.

Pero, la más reprobable complicidad de las instituciones con los responsables del asesinato de Yolanda fue la que tuvo lugar durante el cumplimiento de las penas por Emilio Hellín. En primer lugar, el injusto permiso de salida otorgado a dicho penado por el Juez de Vigilancia Penitenciaria (VP) en Enero de 1987, aprovechado para fugarse a Paraguay, incumpliendo las penas impuestas durante tres años. Posteriormente, el favorecimiento judicial continúa. Primero, cuando la Sala 2ª del Tribunal Supremo rechaza la querella presentada por los padres de Yolanda por la presunta prevaricación cometida por dicho Juez. Y, después, cuando un Juez del Registro Civil de Madrid autoriza en 1995 al asesino Emilio Hellín, cuando aún está cumpliendo las penas, a cambiar de nombre, con la evidente finalidad de ocultar su identidad. Y, a continuación, como si todos estuvieran de acuerdo, la Juez de VP de Granada, ese mismo año, otorga al penado Hellín el tercer grado penitenciario que, prácticamente, representa el cumplimiento de las penas pendientes; una decisión judicial, objetivamente, favorecedora de los intereses espurios del penado y contraria a los fines constitucionales de la pena..

Pero la protección del penado Hellín llega hasta nuestros días. Como consecuencia de la decisión judicial de concederle el permiso de salida a principios de 1987, la Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) le impuso al Juez de VP una sanción de suspensión de empleo y sueldo durante un año. Habiendo sido recurrida, el Pleno de dicho organismo anuló la sanción con siete votos en contra de destacados juristas y magistrados. Pues bien, habiéndose solicitado recientemente una certificación literal de ambas Resoluciones, el CGPJ acordó denegarlas el 26 de Noviembre de 2013, porque la concesión de la misma “afectaba a la intimidad e imagen” de Emilio Hellín, de quien se dice fue ”dirigente en su día de formaciones extremistas en España y posteriormente al servicio de dictaduras latinoamericanas”.Todo un ejemplo de opacidad y de protección de un inexistente derecho al honor por una Institución que debería ser un ejemplo de justicia, equidad y transparencia plena. Hasta aquí llegan los ecos favorecedores de quien fue responsable penal de uno de los crímenes mas terribles de la transición. Por todo ello, Yolanda sigues viva en nuestra memoria.

Carlos Jiménez Villarejo

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YOLANDA

YOLANDA
Mariano Sáncher Soler

Hoy Yolanda tendría 54 años. Resulta imposible pensar en ello, imaginarla como a cualquiera de nosotros, en las manifestaciones, en las reivindicaciones ciudadanas, en las fiestas de cumpleaños, haciendo con nosotros todo este camino vital y político, tan largo, que nos ha traído hasta aquí, a un jardín con su nombre, muy cerca de donde vivió y murió. Quienes la conocimos personalmente, quienes fuimos compañeros suyos en la lucha política, en las Juventudes Socialistas primero y en el Partido Socialista de los Trabajadores después, nunca podremos olvidarla, porque forma parte de nuestra alma.

Cuando el comando parapolicial del Batallón Vasco-Español, dirigido por el ultra Emilio Hellín, dirigente armado de Fuerza Nueva, la secuestró y asesinó el 1 de febrero de 1980, de alguna manera también nos mataron a muchos de nosotros. Eso buscaban; eso busca el terror. Al quitarle la vida a Yolanda, trataban de asesinar a demasiados jóvenes comprometidos, airados, serios consigo mismo. Porque Yolanda, en su vida cotidiana y en su actividad personal de cada día, era un producto de su generación; de los nacidos al compromiso político y social en junio de 1977, posteriores a quienes lucharon en el posfranquismo y elevaron el término “desencanto” a una etiqueta de moda.

En plena transición política, bajo los gobiernos de UCD, el asesinato de nuestra amiga Yolanda nos mostró el rostro verdadero del crimen político, puso delante de nuestros ojos jóvenes e idealistas  la amarga verdad. De las 598 víctimas mortales por violencia política en siete años (1975-1982), a Yolanda la conocíamos, estaba entre nosotros, compartíamos con ella demasiadas cosas; era nuestra compañera y amiga. Su proximidad cotidiana daba al crimen una dimensión íntima, un dolor casi físico, más allá de la rabia que sentíamos cuando otros jóvenes estudiantes y obreros eran asesinados por reclamar la democracia, la amnistía, la igualdad. El nuestro era un dolor personal.

En 1983, escribí una semblanza de Yolanda en El Periódico de Catalunya cuando sus asesinos iban a ser juzgados. De ella rescato algunos párrafos, porque hoy, como entonces, su memoria sigue dentro de nuestras almas:

“Dos años después de su asesinato –escribí-, Yolanda se ha convertido en otra cosa, es diferente. Muy pocos hablan ya de aquella joven menuda, de sonrisa amplia y ojos muy abiertos, nerviosa siempre, preocupada y enérgica en sus convicciones, con la tenacidad inquebrantable de sus 18 años.

“En 1979 dejó Bilbao. Allí había militado en las Juventudes Socialistas de Deusto, ocuoó la secretaría de Cultura y trabajó en la Asociación de Vecinos. En aquella ciudad emprendió el camino más difícil, pero el más acorde con sus ideas revolucionarias. Cuando se trasladó a Madrid lo hizo porque su compañero, Alejandro, su novio desde hacía un año, tenía que vivir en aquella ciudad.

“Después estudió Formación Profesional en Vallecas, representó a este instituto en la Coordinador Estudiantil de la que había sido promotora, y por las mañanas trabajaba limpiando casas y fregando suelos. Con su sueldo se mantenía. Tal era la razón de que compartiera su casa con otra joven trabajadora en idéntica situación económica. Siempre tomó una postura activa ante quienes la rodeaban. Lejos del escepticismo, sin desesperar, ocupaba su vida en el compromiso de su actividad militante: en la Coordinadora como estudiante, en Comisiones Obreras como trabajadora y en Partido Socialista de los Trabajadores.

“Yolanda –a quien todavía recuerdo discutiendo acaloradamente- formaba parte de esa otra juventud que jamás podrán vender en la rebajas de otoño, ni exponer en los escaparates de la esquina. Pero ya no es nada de todo eso. Despojada con el paso del tiempo –dos años que parecen lustros- de su calidad personal, humana y concreta, se ha convertido en otra cosa. Sobre ella se han vertido calumnias, especulaciones, mítines y poemas. Con el proceso a sus asesinos, se ha transformado en “actualidad política”, en picota contra Fuerza Nueva, en recuerdo sentimental y compañero de muchos, en odio cobarde de quienes tienen las manos manchadas de sangre. Yolanda ya es algo diferente, queda atrás la Yolanda de carne y hueso, la que muchos conocimos. Tras su asesinato, muchos estudiantes recibieron anónimos fascistas como éste: “Abandona el movimiento estudiantil o morirás como Yolanda González”. Su nombre es ya un símbolo”.

También hoy, treinta y cinco años después de su muerte, sigue siendo aquel símbolo. Duele mucho pensar que ahora tendría 54 años y podría pasear por las calles como cualquiera de nosotros, si el fascismo no la hubiera asesinado.

Mariano Sánchez Soler es escritor y periodista

Poema recitado con música para Yolanda de Rojo Cancionero

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Rojo Cancionero  le ha dedicado una preciosa canción a Yolanda, en realidad un poema recitado con música, de la que os voy a contar su historia:
La madre del cantante de Rojo Cancionero era íntima amiga de Flor, prima (creo que segunda) de Yolanda. Cuando falleció el padre, que debió ser un gran luchador, encontraron entre sus papeles un poema que le había hecho a Yolanda tras el asesinato. Y su hijo lo hizo canción, en el disco Respira profundo.
Este es el resultado
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34 Aniversari de l’assassinat de Yolanda Gónzalez

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34 Aniversari de l'assassinat de Yolanda Gónzalez

COMUNICAT DE PREMSA

El proper divendres 14 de febrer a les 18.30 es farà un acte a les Cotxeres de Sants de Barcelona per recordar 34 aniversari de l’assassinat de Yolanda González Martín 2 de febrer de 1980), jove de 19 anys militant revolucionaria, pel Batallón Vasco-Español. El seu assassí Emilio Hellín mai ha demanat perdó i només ha complet 14 dels 43 anys de condemna. A més, ara col•labora amb les forces de seguretat de l’Estat.

En aquest acte volem mostrar el lligam entre les lluites de l’any 1980, en les que participava Yolanda González, i les de l’actualitat, en defensa dels drets a l’educació, de les dones i dels treballadors.

També volem explicat la campanya que la Plataforma de familiars, amics i companys de la Yolanda ha portat a terme arreu de l’estat espanyol des de que el diari el País va informar de la col•laboració d’Emilio Hellín amb les forces de seguretat per denunciar aquesta col•laboració.

Finalment, volem reconèixer l’esforç i el dolor de la família de la Yolanda González al llarg d’aquests anys en record de la seva memòria.

Per aquests motius, us invitem a assistir a aquest acte el divendres 14 de febrer a les Cotxeres de Sants

Barcelona, 10 de febrer de 2014

Plataforma de familiars, amics i companys de Yolanda González

Acto homenaje a Yolanda en Barcelona

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Acto homenaje a Yolanda en Barcelona

COMUNICADO DE PRENSA

El próximo viernes 14 de febrero a las 18.30 se hará un acto en las Cotxeres de Sants de Barcelona para recordar el 34 aniversario del asesinato de Yolanda González Martín (2 de febrero de 1980) por el Batallón Vasco-Español. Su asesino Emilio Hellín nunca ha pedido perdón y sólo ha completo 14 de los 43 años de condena. Además, ahora actualmente colabora con las fuerzas de seguridad del Estado.

En este acto queremos mostrar las similitudes entre las luchas del año 1980, en las que participaba Yolanda González, y las de la actualidad, en defensa de los derechos a la educación, de las mujeres y de los trabajadores.

También queremos explicar la campaña que la Plataforma de familiares, amigos y compañeros de Yolanda ha llevado a cabo en todo el estado español, desde que el diario el País informó que Emilio Hellín trabajaba para con las fuerzas de seguridad, para denunciar esta colaboración.

Finalmente, queremos reconocer el esfuerzo y el dolor de la familia de Yolanda González a lo largo de estos años en recuerdo de su memoria.

Por estos motivos, os invitamos a asistir a este acto el viernes 14 de febrero a las Cotxeres de Sants

Barcelona, 10 de febrero de 2014

Plataforma de familiares, amigos y compañeros de Yolanda González

Acto homenaje a Yolanda en Fuenlabrada

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Acto homenaje a Yolanda en Fuenlabrada

Se presentó el documental de Isa Rodríguez “Yolanda en el país de lxs estudiantes”
El salón “Espacio joven”  con lleno de público de todas las edades.
Intervenciones de los amigxs, compañeros y familiares de Yolanda.

Con la presencia, como invitado de Esteban Ibarra -Movimiento contra la Intolerancia- autor de entre otros del  libro  “Los crímenes de odio”.

Jósant Ferrándiz autor del poema “Yolanda la impartible naranja”

Pilar Yebenes recitó magníficamente el poema de Mario Benedeti “No te Rindas”.

  • Se está preparando un vídeo del  acto para colgarlo en la página web.

In Memoriam de Yolanda, estudiante asesinada por el fascismo. Su familia, amigos y compañeros siguen reclamando justicia ESTEBAN IBARRA 02/02/2014

Era la madrugada de un dos de febrero, corría 1980, en Madrid el movimiento estudiantil estaba muy activo y comprometido contra unas leyes injustas de educación del Gobierno de aquellos momentos; cierres de institutos y universidades, detenciones, apaleamientos, aunque algo superaría a la represión, un comando fascista secuestró a Yolanda González Martín, tenía 19 años, y después de torturarla, la asesinaron en un descampado próximo a Alcorcón. Fue un crimen de odio, la seleccionaron por su liderazgo en el movimiento estudiantil, era de la coordinadora de Enseñanzas Medias, militante del Partido Socialista de los Trabajadores y nacida en el País Vasco. Sesgos esenciales para sus asesinos. Con su muerte a todos nos asesinaron un poco, nuestra movilización estudiantil, en medias y universidad, sufrió su mayor golpe y el país entero, una gran conmoción.

Yolanda González estudiaba electrónica en el Instituto de Formación Profesional de Vallecas, era una comprometida militante de izquierdas y desde su matriculación lucho por los problemas de los estudiantes y la falta de democracia impulsando la Coordinadora de Enseñanzas Medias y Formación Profesional frente al Estatuto de Centros. En las universidades, otros denunciábamos la Ley de Autonomía Universitaria y seguíamos reivindicando con fuerza una consigna que resumía todo: “el hijo del obrero a la universidad”. Tras distintas movilizaciones, el 13 de diciembre de 1979 se realizaron dos manifestaciones, por la mañana una de universidades y por la tarde, otra de sindicatos, en ambas asisten los compañeros de “medias”. Masiva por la mañana, donde participó Yolanda, y todo un éxito. Por la tarde, tras una represión salvaje cerca de la Glorieta de Embajadores, los disparos de unos policías mataron a los estudiantes José Luis Montañés y Emilio Martínez.

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